Quiénes somos

QUIÉNES SOMOS

Dijo Borges que «si pudiéramos comprender una sola flor sabríamos quiénes somos», pero por desgracia no nos dedicamos al ilustre arte de la floricultura y no sabríamos comprender una flor en su totalidad ni en mil años de adustas e improductivas noches de estudio universitario. Hablemos de eso, de universidad, ahí surgimos.

Al principio -no nos remontaremos a la Grecia Clásica ni al Big Bang en esta ocasión- éramos sólo unas cuantas personas que frecuentaban de cuando en cuando las mismas clases de la facultad, cuando en la cafetería hacía mucho frío o demasiado calor. Eso lo teníamos en común. También un ligero interés, cada quien el suyo, por la literatura y todo lo que la rodeaba. Pero lo que de verdad nos unió (Convergència no) fue que éramos idiotas y usaré palabras de Ernesto Sevilla para afirmar que no, «no hay nada más divertido que la amistad entre idiotas».

Así las cosas, empezamos a idear maneras de juntar estas tres cosas anteriores: la cafetería, la literatura y las idioteces. Nos encerramos durante lo que nosotros pensamos fueron dos semanas y un día (pero que en realidad fueron tres días y dos horas de la mañana del cuarto) a pensar maneras, formas, soluciones a nuestros problemas mientras tocábamos la flauta dulce, bebíamos cerveza y vino, leíamos poemas y/o cuentos y/o relatos y/o cuentos infantiles y/o anuncios por palabras y/o etiquetas de champú y/o captchas y/o las hojas del té, y acompañábamos todo eso por nuestras, ya más que conocidas, idioteces. Al final no llegamos a ninguna conclusión y, tras una semana y ocho días sin salir de casa, decidimos hacer eso mismo en un bar. El problema fue que descubrimos que había mucha gente a la que le gustaba hacer lo mismo y el primer bar se llenó y lo tomamos por costumbre y cada vez que nos encerramos durante dos días y una tarde por la mañana para hacer lo que más nos gusta, después solemos ir a un bar a celebrar nuestra libertad haciendo lo mismo que encerrados, pero en otro sitio y siempre viene gente, mucha gente a vernos, a verse a ellxs mismxs leyendo, bebiendo, o haciendo lo que sea en ese espacio que hemos tenido a bien llamar Noches Literarias.

Pues bien, poco después tras largas y extenuantes horas de sidra y cachopo un sujeto y otro sujeto a los cuales la Convención de Ginebra quedó en llamar Munir y Guido formaron una pequeña secta sin ánimo de lucro que se dedicaba a vagar de un lado para otro en busca de alguna buena pieza de Shawarma que llevarse a la boca sin mayor éxito que el de consumir ingentes cantidades de esta sustancia. Este infructuoso trabajo acabo por hacer desistir a Munar y Guidot de aquel absurdo y como les quedó tiempo libre decidieron organizar un seminario sobre literatura al que llamaron “Literatura, mercado y resistencia” (http://elvasoroto.com/encuentro-sobre-literatura-mercado-y-resistencia/)  y donde ocurrierón todo tipo de increibles sucesos relacionados con las papas con alio oli, Deleuze, dispositivos, lugares de visibilidad, Monedero y la literatura como función. Un año estuvieron encerrados en aquel maremagnum de despropositos hasta que al fin en 2017 decidieron dar el salto a las Ondas para transmitir hasta más o menos el otro lado del charco y contarle a los oyentes aquello de que la literatura es como la mala hierba (vease Benjamin) que no está definida desde si y para si, más bien se define por la función concreta que una planta cualquiera juega en un jardín. Una rosa puede llegar a ser una mala hierba en un jardín de cardos.

Esperamos poder desentrañar este misterio de la jardineria entre vosotros los oyentes, nosotros los emisores y algún floricultor y aprender un poco más acerca de eso que los jardineros llaman mala hierba y que nosotros las elites intelectuales llamamos literatura.

Respecto al nombre, simplemente era más sencillo que Compuglobalhipermeganet.

Share Button