La radio

QUIÉNES SOMOS

Damas y caballeros: la literatura ha muerto.

La sentencia es cacareada por las cuatro esquinas del reino y todo aquel que la escucha se pregunta con talante compungido si será verdad. Hace mucho tiempo que ninguno ha leído un libro pero de alguna forma secreta todos intuyen que la literatura no debe morir, o quizá simplemente no les gustan los cambios.

Pasan algunos días durante los que no se publica nada hasta que de pronto —una semana después de la muerte de la literatura— los libros se suceden con un fervor desconocido. Novelas, poemarios, libros de cuentos y de ensayo; libros que cuestionan los géneros literarios y también libros que cuestionan a estos últimos; aparecen poemas novelescos, novelas cuentadas y ensayos literarios. La euforia cunde por el reino entero y quienes antes no leían ahora… tampoco lo hacen. Pero tienen lomos de muchos más colores para decorar sus bibliotecas.

Al mismo tiempo proliferan las editoriales. La gente lee menos que nunca, pero se venden los mismos libros de siempre —o incluso más— y nunca se ha publicado tanto. Pequeñas editoriales y editoriales independientes aparecen y se fugan con la rapidez de los cometas. El estado mientras tanto se derrumba; los economistas hacen sus sumas y concluyen que todo se ha hecho mal durante demasiado tiempo, pero ya sólo queda huir hacia adelante. De alguna manera el dinero pierde su valor y esto hace que aparezca otra literatura, una que se instala en esos huecos que la crisis ha horadado en lo real.

Los mejores son aquellos que saben todo esto y lo escriben. El bosque arde y nadie parece darse cuenta; los pocos animalitos que lo perciben saben que la huida es siempre un ejercicio inútil y se dedican a escribir las grandes historias de nuestro siglo bajo la forma de ensayos filosóficos, de entradas de blog o simplemente a declamarlas en las más extrañas madrigueras.

Pero hay una cosa que ni los mejores saben. Dos ardillas locas han conseguido sendos micrófonos y están dispuestas a contarlo todo. Llevan años escuchando en silencio y reflexionando, y han descubierto todos los secretos de lo literario. No tienen miedo a las preguntas prohibidas: son las únicas que responderán si les preguntas «qué es la literatura», las únicas capaces de explicar sin miedo por qué la historia se ha tragado tantas voces de valor.

Estas dos ardillitas saben que los libros están hechos de papel, como los billetes. Saben que la fama es una red y que quien más alto llega es quien más se deja enredar, y sobre todo saben que la literatura –crean ustedes lo que crean– tiene todo que ver con eso. Y estas dos ardillitas quieren que ustedes las escuchen. Se llaman Guido Olenschlaeger y Munir Hachemi y tienen una montaña rusa a cuyos mandos está Ángel Galera. Suban si quieren saber qué es la literatura y ver el bosque desde lo más alto, pero se lo advertimos: quizá salgan sangrando por boca y narices.

Bienvenidos al paraíso del tonto solemne.

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